Según activistas, no se investigan las quejas de abuso sexual a manos de guardias y reclusos.

Xena Grandichelli se hizo activista tras sufrir abuso sexual en Rikers
Xena Grandichelli se hizo activista tras sufrir abuso sexual en Rikers Gerardo Romo/Univision 41 Nueva York

MANHATTAN, Nueva York.- Ser una mujer transgénero en la cárcel para varones de Rikers Island es el infierno en la tierra. Así lo describe Xena Grandichelli, quien pasó cuatro meses en la correccional.

La activista de Sylvia Rivera Law Project, organización que defiende a los neoyorquinos de género no conforme y transgénero, aseguró que el abuso sexual y el confinamiento solitario la destruyeron hasta el punto de no reconocerse a sí misma. “Me miraba al espejo y no me encontraba. Yo era un fantasma, absolutamente vacía. Estaba muerta en vida”, expresó.

Grandichelli, de 46 años, recordó que los reclusos la agredían sexualmente y la humillaban únicamente por ser una mujer transgénero, una tortura que no terminó con su reclamo de protección, pues los guardias la trasladaron a una celda de confinamiento solitario.

“Pasaba aislada las 23 horas del día y no tenía posibilidad de hablar con mi hermana, hasta que presenté un recurso legal. Viví un verdadero infierno tras las rejas”, sostuvo Grandichelli, quien logró su libertad en enero de 2015, cuando las autoridades retiraron los cargos en su contra.

La defensora del pueblo, Letitia James, reveló la crudeza del abuso sexual en la cárcel de Rikers Island en una demanda presentada el año pasado por dos exreclusas. Según la declaración jurada de la funcionaria, la mayoría de los informes de abuso sexual y violación en la prisión de Rikers Island no trascendieron alDepartamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD).

Casi uno de cada tres presos que presentaron informes de abuso sexual y violación eran transgénero, de acuerdo con James.

Y mientras la demanda sigue su curso, la violencia en prisión no se detiene.

Este martes, cerca de 60 activistas de varias organizaciones se congregaron en las escalinatas de la Alcaldía para pedir al Concejo Municipal que actúe para frenar el abuso sexual en la cárcel.

“La Ciudad ha tolerado por demasiado tiempo un sistema carcelario corrompido y que no respeta los derechos humanos”, sentenció Jamila Hammami, de Queer Detainee Empowerment Project. “Los concejales han postergado una legislación que termine con la podredumbre en Rikers”.

 

Read more here.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *